El reporte y la intención no declarada.

En primera plana de El Nuevo Herald de miercoles 13 de julio de 2011, el reportero Alfonso Chardy relata los hechos referidos a la detención temporal que un oficial de policía hiciera a un vehículo que transportaba a Christine Reyes y conducido por su esposo Javier. El reportero consigue entrevistar a la pareja, a la abogada contratada por ellos y al vocero de la policía del condado. El texto del reporte refiere que la Sra. Reyes experimentó miedo durante la detención y mientras el oficial le pedía los documentos de identificación porque según ella, temió que supiera que ella es indocumentada, toda vez que expiró su visa de turista conque entró al país. Agrega que fue amenazada por el oficial quien la increpó de posible arresto sino obtenía documentos de identificación legales en el estado de la Florida.
La abogada contratada por la pareja después del incidente a fin de que tramite la residencia legal de Christine en Estados Unidos a través de su matrimonio con el Sr. Javier Reyes naturalizado estadounidense, declara al reportero que no existe ley que permita a la policía exigirle documentos de identidad al pasajero de un vehículo automotor añadiendo que este caso representa uno típico de perfil racial puesto que los rasgos fisonómicos de la Sra. Reyes son asiáticos lo que permitió al oficial sospechar que se trataba de una inmigrante ilegal.
El vocero de la policía refiere de manera sucinta, que la policía por lo general puede solicitar documentos de identificación a los pasajeros sin entrar en mayores detalles.
Y por último, los activistas defensores de los derechos de los inmigrantes expresan que el debate nacional sobre la reforma inmigratoria ha enardecido un tanto la actitud de los oficiales haciéndolos más agresivos.
A simple vista puede constatarse que este incidente es sólo éso, un incidente de rutina pero a tenor con el estado de opinión general que ha provocado la falta de actividad legislativa del congreso respecto al tema y la existencia de alrededor de 14 millones de indocumentados en todo el país, lo ha convertido gracias a la “pluma” y la sagacidad del reportero en un hecho sensasionalista.
Como sabemos, el Sur de la Florida es una región donde ha prosperado la inmigración latina y asiática, sólo hay que recorrer cualquier calle o avenida a cualquier horay en cualquier lugar; también un buen por ciento de asiáticos. Tal hecho implica que las agencias estatales, condales, citadinas y federales estén compuestas por un creciente número de descendientes de latinos nacidos aquí o en sus países y la suposición de que éstos pudieran comportarse benévolamente con sus iguales raciales. Sin embargo, sin que pueda argumentar que el oficial que detuvo a la pareja es latino o su descendiente, resalta la atención del hecho porque advierte a la Sra. Reyes acerca de su deber de portar un documento de identificación de acuerdo con la ley. Esto no es desacertado porque todos los residentes están obligados a portar la targeta de residente. De manera que presumo que la Sra. Reyes sintió miedo porque conocía eso y porque si decía que no la tenía porque es ciudadana entonces estaría mintiendo a un oficial en funciones. Ese fue su miedo. La Sra. Reyes es consciente de que no abandonar el país antes de caducar el permiso obtenido constituye una infracción administrativa que la convierte ipso facto en elemento de atención de las autoridades competentes. Su temor no fue al oficial de policía, sino a la posibilidad inminente de enfretarse a un juez de inmigración y visualizarse deportada a su país de origen.
Está fuera de lugar la presunción de la abogada de que el oficial se condujo con prejuicios raciales al manejar la situación fáctica pues en esta región los trigueños sobrepasan a los rubios. El arcoiris racial es notorio.
Los activistas y defensores de los inmigrantes y sus derechos utilizan la oportunidad como plataforma para exponer y emplear el lenguaje que han empleado antes y es que crece la mala intención en contra de los inmigrantes lo cual pongo en duda rotundamente. La policía puede actuar con agresividad si la situación creada lo sugiere. Es su interés generar un estado de seguridad en el entorno en que actúa para prever se desencadenen acciones de mayor envergadura. Todo depende de lo que exijan las circunstancias y el protocolo que deben cumplir en circunstancias determinadas.
Este hecho no alcanza la categoría de noticia de primera plana en un diario del Sur de la Florida, sin embargo así fue situado, lo que significa que la redacción respalda la estructura que el periodista utilizó para reportar “el temor” que sintió la Sra. Christine Reyes y la colocación de otro “granito de arena” en la edificación del estado de opinión en el Sur de la Florida.
Jorge B. Arce

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